Ante el alza de alimentos, la papa asoma como salvadora

Por Terry Wade
LIMA (Reuters) - Mientras los precios del trigo y del arroz suben, la papa -vista por largo tiempo como un tubérculo que engorda- está siendo redescubierta como un cultivo nutritivo y barato que puede alimentar a un mundo hambriento.
Las papas, que son nativas de Perú, pueden ser cultivadas en casi cualquier clima o elevación del terreno: desde tierras baldías y frías en las laderas de las montañas andinas hasta las llanuras tropicales de Asia.
El cultivo de papa requiere muy poca agua, madura en sólo 50 días y puede producir dos o cuatro veces más por hectárea que el trigo o el arroz.
"Los 'shocks' al suministro de alimentos son reales y eso significa que podríamos potencialmente estar moviéndonos a una realidad que no hay suficiente comida para alimentar al mundo," dijo Pamela Anderson, directora del Centro Internacional de la Papa (CIP) en Lima, un grupo sin fines de lucro que investiga sobre la papa.
Como otras personas, ella afirma que la papa es parte de la solución al problema.
El tubérculo tiene potencial como antídoto al hambre ocasionada por el alza en los precios de los alimentos, una población que crece a un ritmo de 1.000 millones de personas por década, los altos costos de fertilizantes y el diésel y el hecho de que cada vez sean destinados más cultivos a la producción de biocombustibles.
Para prestar atención al problema, Naciones Unidas designó al 2008 como el Año Internacional de la Papa, llamando al vegetal como un "tesoro escondido."
Los gobiernos también están empezando a mirar al tubérculo. Autoridades peruanas, frustradas luego de que los precios del trigo se duplicaron el año pasado, han lanzado un programa que anima a los panaderos a utilizar papa.
El pan de papa está siendo entregado a escolares, presos y militares, con la esperanza de que la moda tenga acogida.
Los partidarios del 'papapan' dicen que tan es bueno como el pan de trigo, pero no hay suficientes molinos para hacer harina de papa.
"Tenemos que cambiar los hábitos alimenticios de la gente," dijo el ministro peruano de Agricultura, Ismael Benavides. "Las personas se volvieron adictas al trigo cuando estaba barato" añadió.
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