El hambre gana la pulseada
El fracaso de la cumbre de la FAO, el organismo de la ONU para la agricultura y la alimentación, demuestra que los líderes mundiales están más comprometidos con rescatar bancos que con combatir el hambre mundial. A esta altura las metas del milenio que pretendían acabar con el hambre para el año 2025 ya son una utopía. Los intereses de las grandes potencias que alquilan tierras de países hambrientos para llevarse su producción a otro lado, las políticas agropecuarias y sociales erróneas y el cambio climático, están llevando a la muerte por hambre a más de mil millones de personas en todo el mundo. Maximiliano Sbarbi Osuna. El mundo contempló una vez más la postergación de los temas más urgentes. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación), el organismo encargado de coordinar las políticas mundiales para erradicar el hambre, se reunió sin éxito días atrás en Roma.Se preveía que los países más industrializados serían los encargados de obstaculizar algunas de las medidas que la FAO sugiere aplicar para reducir paulatinamente el hambre.Sin embargo, el fracaso fue mayor de lo esperado. El único líder de los países más ricos que asistió a la cumbre fue el anfitrión Silvio Berlusconi, lo que demuestra el desinterés de las potencias por la creciente desnutrición en los países subdesarrollados.En tanto, representando a Latinoamérica estuvieron los presidentes de Brasil, Chile y Paraguay. No es casualidad que estos tres países sean los más desiguales de la región.LAS LIMITACIONESEntre las Metas del Milenio fijadas por las Naciones Unidas a comienzos de esta década, se encuentra la reducción del hambre a la mitad en 2015 y su eliminación total en 2025.Las potencias, en lugar de honrar el acuerdo mundial suscripto, se excusan en que la crisis internacional les impide destinar los fondos que la FAO requiere. Sin embargo, desde hace más de un año los Estados más poderosos continúan transfiriendo billones de dólares al sector financiero, luego de que la actual crisis especulativa se disparara.En la cumbre, la presidente de Chile, Michelle Bachelet recordó que en 2006, la cifra de personas que padecen desnutrición llegaba a 850 millones y que hoy son 1.020 millones de personas. Mientras que el primer mandatario brasileño, Lula da Silva, tildó al hambre como “la mayor arma de destrucción masiva del mundo”.Luego del boicot de los países poderosos, se evidencia que las Metas del Milenio no se van a poder cumplir.Durante la reunión de la FAO, los países subdesarrollados denunciaron que una de las medidas que adoptan los Estados industrializados, que más perjudica a los pequeños productores, es el subsidio a su propia agricultura, que se calcula en 375 mil millones de dólares anuales.Además, la nueva forma de colonización ejercida por las potencias y por empresas multinacionales es el alquiler de tierras en países del tercer mundo, principalmente en África, en donde se encuentra la mayor población hambrienta del mundo.La complicidad de algunos gobernantes locales o la búsqueda desesperada de divisas para cumplir con sus múltiples deudas, lleva a los países subdesarrollados a malvender sus tierras fértiles, que son aprovechadas para producir alimentos y biocombustibles, que luego son transportados a los países que las arriendan.El caso más escandaloso es el de la empresa coreana Daewoo, que en 2007 firmó un contrato, que actualmente se encuentra en revisión, para alquilar por 99 años la mitad de las tierras cultivables de Madagascar, cuya población tiene graves problemas de alimentación.Varios gobiernos africanos ceden ante la presión de las potencias o de los organismos internacionales de crédito y arriendan sus tierras antes de asegurarse que sus propios habitantes tengan cubierta su nutrición.En América Latina, Brasil, México y Cuba alquilan tierras para cultivos extranjeros.ACCIONES PARA ERRADICAR EL HAMBRELuego del incremento de los precios de los alimentos a comienzos del año pasado, la FAO advirtió que por día mueren de hambre alrededor de 17 mil niños. Para evitar esta desgracia, elaboró un programa en el que se deberían destinar unos 44 mil millones de dólares anuales para el desarrollo agrícola.Actualmente, el aporte llega a la séptima parte. En tanto Italia, el país anfitrión de la cumbre, redujo este año su contribución a la mitad.Una sugerencia de la FAO consiste en el involucramiento no sólo de países, sino también de grandes empresas privadas, ONG y del Banco Mundial para lograr una reducción considerable del hambre.Las esperanzas de la FAO estaban puestas en el programa elaborado por sus técnicos en octubre pasado, antes de la reunión formal. Una de las conclusiones fue que en los próximos años el 90 % del aumento de la producción de alimentos va a provenir de la tecnología que mejore el rendimiento de los cultivos y sólo un 10 % del incremento de la superficie cultivada.Con una ínfima porción del dinero que las potencias utilizan en salvar al sistema financiero o con la octava parte que destinan a los subsidios agrícolas, se podría aprovechar más el rendimiento de los cultivos al aplicarse las nuevas tecnologías y además se lograrían coordinar políticas que acabaran con el hambre.El programa elaborado por la FAO contempla también los efectos que ejerce el cambio climático en la agricultura y también el futuro aumento de la población.Por eso, para eliminar totalmente el hambre no sólo se requiere de la buena voluntad de los países poderosos, sino de una política agropecuaria apropiada que garantice la alimentación para todos los habitantes de un país por encima del alquiler de tierras a las potencias y a las compañías multinacionales.

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